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LA LEY DE CAJAS. ¿ES BUENO QUE SIEMPREN MANDEN LOS MISMOS?

  

Acaba de salir la nueva Ley de Cajas. Para poner un poco de orden en el sistema. Para intentar salvar de las penurias financieras a estas entidades. Y se supone para que los que mandan desde hace años, dejen paso a otros.

Sin duda esto va a ser lo más difícil. Las estructuras de poder están enquistadas en la cúpula de estas instituciones. Y el mando, la influencia y el poder no se abandonan tan fácilmente. O bien parece que se abandonan, pero para sustituirse por el amigo, por el conocido o por aquel que ha de devolver un favor o está en la misma órbita política. Esto ha sido así desde tiempos inmemoriales. En Barcelona, Caja Catalunya ha sido siempre de la Diputación y como en la Diputación han mandado siempre los socialistas desde que terminó el franquismo, el Sr.Narcis Serra ha sido el presidente de la entidad. Y este ejemplo se ha repetido y se repite en Caja Castilla La Mancha, en CaixaGirona y en tantas otras. Las cajas han sido el instrumento financiero, el brazo alargado de los partidos políticos. Esto se ha considerado normal en el panorama político del país y solamente se ha tocado, se ha alterado el “statu quo”, cuando el Banco de España ha considerado que debía intervenir, porque en caso contrario debería actuar de sepulturero. Por esto el banco central ha estado persuadiendo a los presidentes de las Cajas que tenían que fusionarse; ya sea en frío o en caliente. Porque el mandamás del Banco de España, se ha inventado las fusiones frías, que es como un matrimonio “rato”, pero no “consumado” tal como se leía en los textos de derecho canónico. O sea, las cajas acuerdan establecer unos cánones comunes de actuación, pero manteniendo su personalidad. O sea sin meterse en la cama.

Para las Cajas que han seguido las recomendaciones del Banco de España, el premio ha sido las ayudas financieras del Frob, del fondo de ayuda al sistema financiero. Pero ahora con la nueva ley se quiere ir más allá. Modernizar a los consejos de administración de estas entidades, que podrán emitir cédulas participativas; es decir abrir el capital al sector privado. Aunque no está nada claro aún, el papel que éste podrá jugar ante la nueva situación.

Ha de pasar bastante tiempo para que todo esto se digiera y para que los políticos, los partidos y los que controlan las cajas en la actualidad, abran la puerta. Lo más seguro es que la reforma genere una muy tímida transformación. No se renuncia así como así al dominio de un instrumento financiero. Por supuesto que no es bueno que siempre manden los mismos. Aunque algunos aseguren que ello es un factor de estabilidad y de confianza para quienes tienen depositados sus ahorros.

Veremos.

Martes, 13 de Julio de 2010