Otro comensal, que acababa de regresar de Shangai, terció en todas estas reflexiones. “Con los chinos no hay nada que hacer”. “El negocio lo hacen entre ellos. Si no eres chino, no tienes alternativa. Además, ya se están preparando para invadir Europa con sus inversiones. Ya lo han hecho con sus productos y ahora lo van a hacer con sus propias redes de distribución. Lo producen todo. El mismo día que salía al mercado el IPhone de Apple, ya había una réplica idéntica que se vendía en las tiendas de electrónica chinas. Con esta gente va a ser muy difícil sobrevivir.”
¿Exageración?. No, no creo. Lo que explican, es lo que está sucediendo. Y a mayor abundamiento,siguen con su moneda absolutamenmte devaluada, favoreciendo a sus exportaciones y dificultando por supuesto, lo que nosotros podamos venderles, que es cada vez menos. Por mucho que se les haya pedido y suplicado que pongan la moneda a un precio más alto,- esto es que revalúen de una vez-, se han resistido siempre y solo han hecho pequeños retoques.
Parece que recientemente China ha invertido algún dinero en bonos de la deuda pública española a diez años y han aprovechado esta circunstancia para manifestar que creen en el futuro de Europa y de su economía. Bueno, resulta evidente que si el gran mercado de productos chinos es Europa y Estados Unidos, la manera de salvaguardar el mercado ha de ser haciendo un acto de fé pública en el mismo y haciendo lo posible para que el euro y el dólar no se caigan más de lo razonable, porque la caída también les perjudicaría a ellos. A sus reservas de divisas y a sus exportaciones.
Pero está cada vez más claro que nos estamos poniendo en manos de los chinos. Casi sin enterarnos. Pero el cambio está ahí. Angela Mertkel estaba ayer dando la mano al premier chino Wen Jiabao. Y no en Berlín. En Pekin.
Todo un signo.