Y a todo esto se le ha de añadir un factor determinante. Las empresas en estos países, son rentables. El empresario gana dinero. Por esto el dinero, los capitales fluyen ininterrumpidamente. Más y más inversión. Nuevos productos, más factorías. Estos son los ingredientes. ¿Difícil de comprender el fenómeno?. No, en absoluto. Los recursos financieros van a los destinos donde pueden procurarse buenos dividendos. Si el panorama, si las expectativas son negativas o desfavorables, el capital se va a otra parte. Los capitales siguen siendo muy temerosos. Si no hay expectativas de una ganancia que se corresponda con el riesgo que se corre, ¿porque acudir a mercados de futuro incierto?.
Decididamente, han cambiado los protagonistas. Los Estados Unidos ya no tienen la capacidad por sí solos de generar un cambio de ciclo. Necesitan de la asistencia de los chinos, y el concurso de países como la India, Brasil o Rusia. En Europa, Alemania está volviendo a la normalidad económica. Faltan ingenieros. Pero fundamentalmente para aportarlos a los sectores de exportación, maquinaria y bienes de equipo. La demanda y el consumo internos están reaccionando porque la exportación funciona. Y la exportación se dirige a países como los que he mencionado. Estos son los que arrastran a los demás.
Los Estados Unidos ya son muy mayores y Europa es cada vez más vieja. Ya casi todo está hecho. Es la hora de los jóvenes. Los tiempos han cambiado.
26 de Julio de 2010