Un ejemplo de ello en la industria española, lo han sido los hermanos Salazar. Empezaron hace unos veinticinco años, con una pequeña empresa productora de arroz en el levante español, SOS, para seguir luego con la compra de Cuétara; las galletas que uno encuentra en supermercados y estaciones de servicio.Juntaron las dos marcas y nació SOS Cuétara. Finalmente dieron el gran paso y asaltaron la empresa, reina de la comercialización y distribución del aceite en España. La compañía era Koipe, la de los aceites Carbonell. Koipe tenía más de ciento cincuenta millones de Euros en caja. Los hermanos Salazar ni de lejos tenían el dinero que suponía el comprar aquella compañía. Tenían que pedirlo prestado. Y como Koipe tenía tanto efectivo en caja, los bancos dejaron el dinero con la condición de que aquellas sumas y todo el activo de Koipe avalara la concesión del préstamo. De este modo los tres hermanos, pudieron hacerse con la compañía, que en consecuencia empezó a soportar un lastre tremendo sobre sus espaldas. ¿Porqué? Pues porqué el préstamo que se hizo a SOS Cuétara luego pasó también a Koipe, ya que los Salazar fusionaron las dos sociedades. Total, Koipe que era una empresa saneada, quedó sumergida en el enorme pasivo que suponía la devolución del dinero que se había utilizado para la compra de la propia empresa. Naturalmente los accionistas minoritarios de Koipe se desesperaron con la operación, en la que ellos nada tenían que ver. Una empresa que hasta entonces estaba saneada, se había convertido en una sociedad con un pasivo tremendamente elevado.
Recuerdo que algunos accionistas protestaron y se fueron al Juzgado. A San Sebastián que era el domicilio de Koipe. Pero no les hicieron el más mínimo caso. O la jueza que le tocó el asunto, no se enteró; o actuó de árbitro casero, a favor del equipo de casa. La interposición de una querella ante la Audiencia Nacional, denunciando lo que era una clara actuación fraudulenta, tampoco produjo el menor resultado.
Como que los hermanos Salazar continuaron años más tarde con sus manipulaciones , finalmente alguien o algunos,-determinadas cajas de ahorro accionistas del grupo-, les ganaron la partida y los echaron del consejo. Perdieron el control de la sociedad. Ahora parece que están inmersos en un proceso indemnizatorio de varios cientos de millones de euros además de envueltos en causas por delitos societarios. No es extraño que la historia haya terminado así.
Pero ha costado.
8 de Agosto de 2010