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VIVA EL DÉFICIT, MUERA EL DÉFICIT

El otro día el periódico Le Monde se refería a los propósitos de los jerarcas de la Comunidad Económica Europea de establecer penalidades varias, si los países miembros se “pasaban” en el déficit. Le Monde señalaba que prácticamente en estos últimos quince años el presupuesto francés, nunca ha tenido un superavit y que el país está sumergido en un mar de deuda pública. Emitimos mensualmente más de quince mil millones en obligaciones y tenemos una deuda estatal viva de más de un billón de euros, indicaba. O sea, un billón europeo, no un billón como cuentan los norteamericanos, que es bastante menos.

 

Lo de la limitación del déficit no es nuevo. Es antiquísimo. Recordemos que hasta no hace mucho, los límites del déficit presupuestario para los Estados del Mercado Común eran del 3%. Esta frontera se había respetado durante muchos años y España era de los países que cumplía escrupulosamente, manteniendo un superavit en las cuentas públicas.

 

Pero toda esta mística se ha desmoronado. ¿Quien habla del 3%, cuando estamos por el 9, el 10 o el 13%? ¿Es realista que los países comunitarios decidan ahora imponer castigos a los que violen las normas, cuando casi todo el mundo las infringe? El único Estado importante que mira escrupulosamente de contener la avalancha de gastos públicos es Alemania. Alemania siempre ha mirado por la estabilidad de su moneda. Una especie de religión que se remonta a las funestas experiencias vividas con las devaluaciones monetarias acaecidas en los tiempos de la República de Weimar.

 

Pero con el Euro es distinto. El Euro es la moneda común europea y no solo patrimonio de un país. Y las culturas, las economías y las actitudes de todos y de cada uno de ellos son distintas. No creo que con penalizaciones, multas y otras historias semejantes, se imponga una disciplina mayor a los países afectados.

 

Antes, se romperá el euro. Porque, muy bien con el equilibrio presupuestario. ¿Pero ante circunstancias difíciles como las que vivimos, no habíamos dicho que teníamos que ser keynesianos y tirar de la caja del Estado, para gastar más, aunque ésta se resintiera y generara un mayor déficit?

 

Ciertamente. Pero la situación deficitaria no puede durar toda una vida. El déficit ha de servir para recomponer las cosas. Para volver al crecimiento y al desarrollo. A la creación de riqueza.

 

Porque los recursos del Estado también se agotan.

 

24 de Mayo de 2010